13-12-2017

TODOS ESTAN LOCOS MENOS YO

COLUMNA DE OPINIóN SOBRE LA ACTUALIDAD A CARGO DE NATALIA JAUREGUIZAHAR. SàBADOS DE 10 A 12:30

Últimamente he notado con preocupación cómo crece en nuestra ciudad una marcada tendencia a encontrar la paja en ojo ajeno, y si el ojo es de algún ente público, mejor. Esta tarea, facilitada por vivir en una ciudad de un solo ojo, lo que reduce en un 50% la zona de búsqueda de pajas, hojarascas y afines, se ve potenciada en las redes sociales, por una extraÑa catarata de manifestaciones de solidaridad hacia quien se está quejando, muchas veces utilizando argumentos faltos de fundamento, y otras veces directamente desparramando insultos a troche y moche.
Así es que nos encontramos con personas que se quejan de los controles de tránsito, o los tildan de recaudatorios, sin notar que solo es pasible de multa aquel que infringe una norma, con lo cual no pagar nada y desbaratar “el siniestro y macabro plan recaudatorio de la Muni” es tan sencillo como circular en regla.
Temporada estival mediante, se intensifican los controles de tránsito y también aparecen otras delicias de temporada. Por ejemplo, a los desubicados de los pastos se les da por crecer descontroladamente, y quienes somos vecinos de terrenos baldíos vemos nos vemos obligados a convivir con los bichos, la suciedad que los propios vecinos vierten en esos espacios y hasta con un espacio que se vuelve propicio para que los malvivientes se oculten o utilicen para esconder o descartar los productos de sus robos, pero el coro de “encontradores de fines recaudatorios” se espanta porque la Municipalidad corta el pasto y le cobra una multa por hacerlo. ¿La solución? ¡Simple! Cierren sus propiedades y manténgalas limpias, porque son privadas, por lo tanto genera obligaciones a sus dueÑos.
Y así vamos por la vida, o por lo menos por las redes sociales, quejándonos de lo que hacen, lo que no hacen, lo que deberían hacer los demás, sin encontrar jamás el espacio para la autocrítica o la introspección, tan necesaria para crecer como personas y como sociedad, creyendo que “todos están locos menos yo”, desconociendo que el “Estado” somos todos, y que todos somos responsables.
Empecemos por casa, por nuestra cuadra, por nuestro barrio, por cuidar la escuela donde asisten nuestros hijos, por cumplir las normas, por pagar nuestras obligaciones. Comencemos por andar en regla, por no comprar robado, por pedir permiso y decir gracias.
A lo mejor ese mundo mejor que anhelamos está al alcance de nuestras manos, y depende de nuestras acciones.